Una batería de tracción es una batería que impulsa el movimiento de un vehículo. Las baterías de tracción más utilizadas actualmente son las de iones de litio. Estas baterías impulsan vehículos eléctricos como el Nissan Leaf, el Imiev de Mitshubishi, (al igual que sus gemelos Citroen Cero y Peugeot Ion). Se trata de una tecnología muy interesante que puede utilizarse con combinación con las energías renovables para optimizar la red eléctrica. Una batería de un vehículo puede recibir electricidad de la red o puede aportar electricidad a la red. Tanto la recepción como el aporte pueden ser gestionados por un software que optimiza este proceso, dependiendo de toda una serie de parámetros, entre los que destaca sobre todo el horario de uso del vehículo y la distancia a recorrer. Es un handicap que muchos automovilistas estarán dispuestos a soportar si ello les supone jugosos beneficios monetarios, ya que se podrá comprar energía cuando es más barata (cuando en la noche sopla el viento en los aerogeneradores de Dinamarca) y se podrá vender cuando es más cara (durante el día cuando todos los ordenadores y máquinas están encendidos). A esto se le llama la red inteligente.

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